Vuela alto, pájaro libre

Por Sergio Ariza

La historia de Allen Collins es una de las más tristes del rock & roll, claro que la historia de su banda, Lynyrd Skynyrd, tampoco es un camino de rosas. Aquí ya hemos hablado de dos de sus compañeros, Gary Rossington y Steve Gaines, del primero dijimos que le rodeaba un extraño olor a muerte y el segundo pereció, junto a su hermana Cassie y al cantante Ronnie Van Zant, en el accidente aéreo que tuvo la banda en 1977. Pero el primero todavía vive para contarlo y el segundo ha sido elevado a los altares (merecidamente) como todos aquellos que mueren jóvenes. Collins, en cambio, sobrevivió al accidente solo para ver como su mujer moría, junto a su hijo no nacido, por complicaciones en el parto. Pocos años después sufrió un accidente de circulación que se cobró la vida de su novia y le dejó paralítico, sin posibilidad de volver a tocar la guitarra. Cuando falleció por complicaciones de su parálisis, el mundo no supo reconocer que se iba uno de los mejores guitarristas rock de todos los tiempos. Y es que, a pesar de ser el responsable de uno los solos que nunca faltan en una lista sobre los mejores de la historia, su nombre se fue olvidando gradualmente, algo que intentaremos remediar desde Guitars Exchange, dedicándole este modesto homenaje.  

Allen Larkin Collins
nació un 19 de julio de 1952 en Jacksonville, Florida, dentro del seno de una familia pobre. Su madre recordaría que antes de ser capaz de dar un paso, Allen ya no paraba quieto, exudando una energía que siempre le acompañaría encima de un escenario. Su primera pasión (que le duraría de por vida) serían los coches y las carreras pero cuando un vecino recibió como regalo una guitarra Silvertone en 1963 sus prioridades cambiaron inmediatamente. A pesar de que sus padres se acababan de divorciar, y su madre tenía dos trabajos para intentar mantener a Allen y a su hermana, Eva Collins consiguió ahorrar lo suficiente para comprarle a su hijo una Truetone, una guitarra con tres pastillas, que venía con un amplificador de 8 pulgadas. Aquel regalo, conseguido con sudor y lágrimas, le cambiaría la vida para siempre y un autodidacta Collins aprendería a tocarla fácilmente.
  

  

Un día vio acercarse a un compañero de colegio, Gary Rossington, que venía acompañado de Ronnie Van Zant, un tipo unos años mayor que ellos que tenía muy mala fama. Collins cogió su querida guitarra y se dispuso a salir corriendo, pero Gary le aseguró que solo querían tocar algo. Tras interpretar el Time Is On My Side de los Stones, con una enorme sonrisa en sus bocas, nacía el núcleo de Lynyrd Skynyrd.
  

Pero el camino a la fama, como bien resumirían AC/DC, iba a ser largo y duro. Años y años de bolos mal pagados y duros ensayos en la 'Hell House', la caseta sin refrigeración en la que ensayaban, les habían convertido en un grupo increíble en directo pero la fama estaba lejos de llamar a la puerta. Aun así, el equipo había ido mejorando y Collins se había hecho progresivamente con una Gibson Melody Maker, una Les Paul Gold Top y una Gibson Flying V negra del 67 o 69 con la que iniciaría su romance por las guitarras picudas.
  

  

En 1970 Allen se casó con Kathy Johns, su novia de toda la vida. Había sido Kathy la que había inspirado una de sus primeras canciones cuando le pregunto "¿Si me fuera de aquí mañana, me seguirías recordando?", así que en aquella ceremonia la banda interpretó por primera vez la inmortal Free Bird, eso sí lo tuvieron que hacer escondiendo sus melenas con pelucas para no escandalizar a la conservadora familia de la chica.
   

Cuando la familia comenzó a crecer, con dos hijas en poco tiempo, Collins apenas ganaba lo suficiente para mantenerlos a todos. Pero todo iba a cambiar cuando en el verano de 1972, ya con su mítica Gibson Firebird del 64 y una SG Standard, tocaron en Funochio en Atlanta. Entre el público estaba Al Kooper que había sido parte de Blood, Sweat & Tears y tocado con Dylan o los Who. Kooper no se podía creer lo que estaba oyendo, una banda de rock de tres acordes con una maestría y una energía perfectas para llenar el vacío creado por la propagación del prog rock. En seguida se sentó con ellos y les firmó un contrato en el que él se convertía en el productor. Para cuando la banda entró a grabar su primer disco, Pronounced 'Lĕh-'nérd 'Skin-'nérd, estaba tan rodada que cada nota que daban parecía esculpida desde hacía tiempo. Collins pone su firma en tres de los mayores clásicos de la banda, Tuesday's Gone, Gimme Three Steps y Free Bird. En las dos primeras cede el papel protagonista a Rossington pero en la tercera reclamará su puesto en la historia del rock.
  

  

Como ya hemos dicho la canción venía de largo tiempo atrás y había ido evolucionando, con Billy Powell añadiendo una introducción al piano que le valió un puesto en la banda y una parte final improvisada para que Ronnie Van Zant tuviera un respiro durante los conciertos. La canción se abría con Kooper tocando el órgano y Rossington ofreciendo un magnífico solo de slide con su SG, la mítica 'Bernice' Les Paul la utiliza como rítmica, mientras Collins toca una acústica, luego entra la voz de Van Zant y tenemos una increíble y sentida balada hasta que en el minuto 4 y medio el tempo empieza a subir y Van Zant grita "Lord, help me I can chaaaaaange" entonces pasamos a otra canción de pura gloria rock que se desencadena cuando Collins decide desatarse con un solo absolutamente espectacular. Era un 3 de abril de 1973 y normalmente, en los directos, Rossington también participaba, pero aquel día podía ver que Collins estaba encendido, como si el mismísimo Duane Allman (al que siempre dedicaban la canción en directo) le hubiera poseído, así que le dejó hacer y la historia de la guitarra eléctrica se vio engrandecida con uno de sus grandes monumentos.
                                                                                             

No fue su único momento de gloria, baste escuchar su solo en I Ain't the One, pero sí el más importante. La canción se convirtió en el himno definitivo del rock sureño y la banda se consagró definitivamente. Además, durante la grabación de ese disco, el bajista Leon Wilkeson se marchó temporalmente y fue sustituido por Ed King, ex guitarrista de Strawberry Alarm Clock, pero cuando estaban terminando de grabarlo Van Zant consiguió que Wilkeson volviera y King pasó a la guitarra, creándose el famoso 'Ejército de tres guitarras', convirtiendo a Lynyrd Skynyrd en una triple amenaza guitarrística. Ya que Rossington y Collins eran hombres Gibson, el primero de Les Paul y el segundo de Firebird, King se pasó a una Fender Stratocaster y le dio a la banda su segundo himno cuando compuso el riff de Sweet Home Alabama. Su gira de finales de 1973, abriendo para los Who, tuvo que ser algo parecido al nirvana para los seguidores del rock y las guitarras.
  

  

Second Helping
les consagraría como la banda de rock más en forma del momento, convirtiéndose en un tremendo éxito comercial. Collins volvería a dejar muestras de su clase como compositor poniendo su firma a dos de las mejores canciones del disco, The Ballad of Curtis Loew y The Needle and the Spoon. En la segunda dejaría otro increíble momento como guitarrista principal con un maravilloso solo en el que utiliza un Vox Wah, además de su Firebird.
   

La banda estaba en su momento álgido pero las cosas comenzaron a torcerse en la gira de 1975, King, el único no sureño del grupo, comenzó a tener roces con el temperamental Van Zant y, tras grabar el tercer disco de la banda, Nuthin’ Fancy, decidió abandonar. El siguiente disco, Gimme Back My Bullets, necesitó de un esfuerzo extra de Collins como compositor, con siete de las canciones llevando su firma, pero la llama inicial parecía haberse apagado.
  

   

Todo cambiaría cuando decidieran que tenían que volver al ataque del 'Ejército de las tres guitarras' y comenzaron a buscar sustituto. Al final el elegido fue Steve Gaines, el hermano de la corista Cassie Gaines, que volvería a insuflar el fuego necesario en el resto de la banda. Su presencia se hace notar desde el minuto uno, grabando el directo One More From The Road a los pocos días de haberse incorporado. Su colaboración con Collins en Free Bird hará que la canción alcance nuevas cotas.
   

Al poco de grabar One More From The Road Collins comenzó a usar otra de las guitarras más importantes de su carrera, su Explorer del 58 y comienza a sacar lo mejor de la misma con sus flamantes Peavey. La banda ha vuelto a recuperar las mejores esencias de los primeros tiempos y todos están deseosos de meterse en el estudio con la nueva incorporación. En este estado de euforia graban Street Survivors, la tercera obra maestra de la banda, en la que se encontraba la fundamental That Smell, otro clásico de la banda compuesto por Collins y Van Zant, en la que el cantante lanzaba un presagio que, lamentablemente, se iba a hacer realidad.
   

  

Y es que, a pesar del buen ambiente en la banda, Collins y Rossington seguían jugando a las cartas con el diablo, mezclando drogas, alcohol y velocidad con un resultado lógico, varios accidentes de coches. Van Zant, harto de ver a los dos hombres con los que había empezado la banda jugarse la vida, escribió la letra como una advertencia a ambos, "Uuuuuh ese olor, el olor a muerte os rodea". Nadie podía imaginar que no se equivocaba en lo más mínimo. Aunque las víctimas serían él y los hermanos Gaines.
   

El 20 de octubre de 1977, tres días después de la aparición en el mercado de Street Survivors, el avión de Lynyrd Skynyrd sufrió un accidente matando en el acto a Van Zant, Steve y Cassey Gaines, el mánager de la banda, Dean Kilpatrick, y los dos pilotos, dejando heridos gravemente al resto de miembros de la banda. Collins y el resto de la banda tardarían casi tres años en recuperarse física y mentalmente del accidente. Cuando volvieron a estar listos Collins y Rossington formaron la Rossington-Collins Band, con Dale Krantz, ex de .38 Special, como cantante. La elección de Krantz se debía a que tanto Allen como Gary no querían que un cantante masculino sufriera las comparaciones con Van Zant. Pero tras un exitoso primer disco, Anytime, Anyplace, Anywhere publicado en 1980, la presencia de aquel extraño olor del que hablaba Van Zant volvía a aparecer como si fuera una maldición. Kathy, la mujer de Collins, moría durante el embarazo de su hijo.
   

   

Allen volvió a la mala vida y dejó de ir a ensayos y conciertos, Rossington y Krantz se marcharon para formar la Rossington Band y Collins formó su propia banda publicando Here, There & Back en el año 83. Entre los miembros de su banda estaban ex de Skynyrd como Powell o Wilkeson, pero parecía claro que sus demonios le seguían acompañando. No sabemos si el 29 de enero de 1986, cuando se subió en su flamante Ford Thunderbird, volvió a oler de manera extraña, lo que sí que ocurrió es que Collins se salió de la carretera matando a su novia y quedándose paralítico de cintura para abajo.
  

Nunca se pudo recuperar pero en 1987 estuvo detrás de la reunión de los miembros que quedaban de Lynyrd Skynyrd, sirviendo aquellos conciertos para que explicara al público del peligro de conducir bajo los efectos de las drogas y el alcohol. Fue su último acto de servicio pero esa fuerza de la naturaleza que no paraba de moverse en el escenario nunca pudo superar no volver a tocar la guitarra encima de uno. El 23 de enero de 1990 aquel extraño olor volvió a aparecer, esta vez de manera definitiva. El hombre que había sido el corazón de Lynyrd Skynyrd vio como el suyo se paraba definitivamente. Puede que Rossington, Gaines, e incluso King, tuvieran más momentos para lucirse que él pero Allen Collins fue el verdadero motor de la banda. Sus composiciones y su increíble trabajo rítmico fueron el sustento de todo. En directo fue el foco principal, con esa energía increíble que derrochaba ya fuera cuando estaba haciendo un solo o acompañando a uno de sus increíbles compañeros.   

En la parte de atrás de su Explorer se podía leer: "Mi sueño es ver a toda mi gente feliz. Eso significaría que a todo el mundo le está yendo bien y eso es todo lo que importa" (My dream is to see all my people happy.
That would mean everyone is doing well and that’s all that matters"). Y eso dice más que cualquier cosa que pueda escribir sobre él. Quizás solo falte añadir, dónde quiera que estés, vuela alto, pájaro libre...
   

 

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