Los 10 mejores solos de Brian May

Por Sergio Ariza

Hay muchos guitarristas con guitarras únicas creadas para ellos pero hay muchos menos que hicieran esas guitarras ellos mismos (ayudados por su padre) mucho antes de saltar a la fama. Tampoco es muy común utilizar una moneda de seis peniques como púa y la lista se reduce al mínimo si hablamos de guitarristas capaces de entender qué es un agujero negro o de hablarte de la velocidad radial en la nube de polvo zodiacal. Y es que Brian May y su Red Special son dos especímenes únicos hechos el uno para el otro, con una de las relaciones más especiales de la historia del rock. Aquí están diez de sus momentos más memorables (aunque al final hayamos puesto una de las pocas ocasiones en la que May empuña una guitarra distinta).  

Keep Yourself Alive (1973)
 

Keep Yourself Alive
es la joya de la corona y la mejor canción del debut de Queen, la primera de muchas maravillas por venir. Dos cosas sobresalen sobre el resto, el sonido de la guitarra hecha a mano por Brian May, la mítica Red Special, y la increíble voz de Freddie Mercury, sobre estos dos pilares (cuyos responsables se repartían el peso compositivo) se construirá la carrera del grupo, doblándolas las veces que haga falta (tanto en el riff como en el solo) hasta conseguir ese sonido tan propio. Se notan los dos años que tardaron en grabarlo porque May consigue desde el principio que su tono sea totalmente propio, sonando único desde el principio.
 

  

Killer Queen (1974)
 

Killer Queen
fue la canción que les convirtió en estrellas y prueba que a Freddie Mercury se le estaba quedando pequeño el mundo del rock. Es una gran canción con aires cabareteros (no es de extrañar que años después, en el concierto en su tributo, la encargada de cerrar el mismo fuera la actriz y cantante, Liza Minnelli) y muy representativa del grupo, nuevamente con esos coros múltiples. Es, también, una prueba de que Brian May también puede lucirse en otros terrenos fuera del hard rock. Su magnífico solo en tres partes se grabó después de que se hubiera grabado todo lo demás, ya que el guitarrista estaba enfermo de hepatitis. Mercury dejó espacio para su participación y este no le defraudó, no en vano es uno de los solos favoritos del propio May.
 



Brighton Rock (1974)
 

La canción que abría Sheer Heart Attack es una animalada cortesía de May que contiene algunos de los mejores pasajes de la Red Special (y eso ya es mucho decir). Mucho antes de que existiera el Eruption de Van Halen este era el solo 'shred' por antonomasia, con el guitarrista utilizando todo su arsenal de trucos, lleno de eco y 'delay', dando como resultado la que puede ser considerada la quintaesencia de su estilo. Poca gente sabe que May es, además de uno de los mejores guitarristas de todos los tiempos, astrofísico. El título de su tesis: Velocidad radial en la nube de polvo zodiacal, justo lo que se me viene a la cabeza cuando escucho este increíble solo.
 



Now I'm Here (1974)
 

Now I'm Here
es el cierre perfecto para la primera cara de Sheer Heart Attack, demostrando que Queen todavía podía derribar muros tocando puro rock. Uno de los mejores riffs de la carrera de May y una explosiva interpretación de Mercury hacen de ella uno de los mejores ejemplos de cómo podían sonar en directo sin los efectos de estudio. Simple y al grano, con un guiño al padre del rock, Chuck Berry, en el solo de May y en ese “Go go go little queenie”. Es también un homenaje a su gira conjunta con Mott The Hoople a principios del 74 ("Down in the city, just Hoople and me"), uno de los grandes momentos de la historia del Glam Rock.
 



Bohemian Rhapsody (1975)
 

La canción más conocida (también la mejor) de la historia de Queen es una obra personal de Freddie Mercury que compuso todas sus partes, incluido el riff del segmento roquero. Pero Mercury no tenía planeado un solo hasta que May le dijo que en ese determinado punto necesitaba uno para hacer mejor la transición hacia la parte operística. No se equivocaba y su aportación fue perfecta para la gran canción de su amigo, haciendo una melodía propia y muy expresiva que suele ser la que aparece en los listados de ‘los mejores solos de la historia del rock’  



Tie Your Mother Down (1976)
 

May nunca ha ocultado su absoluta adoración por Rory Gallagher pero la influencia del irlandés no se notaba en demasía en el personal estilo de éste. Hasta que en 1976, para el quinto disco de la banda, A Day At The Races, el guitarrista decidió rescatar esta canción que había escrito en 1968 bajo la enorme influencia del mago de la Stratocaster. El tono y el sonido vuelven a ser totalmente propios (la Red Special es tan distintiva como su huella dactilar) pero es imposible no pensar en Gallagher cuando May se lanza a degüello con el slide en una de las canciones más directas y potentes de su repertorio, lo que la hacía una de las fijas de su repertorio en directo. El uso del Vox AC30 y del Dallas-Arbiter Rangemaster son otras pruebas de la gran huella que dejó Gallagher en May.
 




We Will Rock You (1977)
 

Una de las canciones más simples y más efectivas de la historia. May quiso dar al público algo fácil que corear y lo consiguió con creces, poniéndole en bandeja otra canción para el lucimiento de la increíble voz de Mercury. Pero la guinda final la pone su guitarra. Este solo entra con una fuerza tan grande, y Brian May la sabe construir con el feedback del principio, que cuando explota es como un elefante entrando en una cacharrería. Es también peligroso, recuerdo ser un adolescente y destrozar la lámpara de la habitación de mi hermano al intentar recrear el molinillo de Pete Townshend mientras escuchaba esta canción…
 



It's Late (1977)
 

Otra de las grandes canciones escritas por May, It’s Late es la canción más larga de News Of The World, otra obra en tres actos en la que el guitarrista se luce con un solo que cuenta con un ejemplo de ‘tapping’, unos meses antes de que apareciera el primer disco de Van Halen. Y no es que May inventara tal técnica (que Eddie terminaría de perfeccionar) sino que se la cogió a un guitarrista tejano que le dijo que, a su vez, la había copiado de Billy Gibbons.
 



Don't Stop Me Now (1978)
 

Otra canción de Mercury y uno de los sencillos de Jazz. La canción es Mercury al piano, acompañado únicamente por John Deacon y Roger Taylor, además de las famosas armonías vocales tan características. May no hace su aparición hasta los dos minutos y 20 segundos pero deja su marca con un corto pero brillante solo. Además, todos aquellos que hayan visto Zombies Party (Shaun Of The Dead) saben que es la canción perfecta para darle una paliza a un zombie.
 



Crazy Little Thing Called Love (1980)
 

Crazy Little Thing Called Love
fue el homenaje/tributo/parodia de Freddie Mercury a Elvis Presley. Compuesta en 10 minutos, utilizando una guitarra acústica, fue la primera vez que Mercury grabó una guitarra en una canción de Queen, siendo la elegida una Martin D-18. Si este fue el homenaje de Freddie a Elvis, entonces es lógico que May se ponga el traje de Scotty Moore y haga varios guiños a los grandes del rockabilly, volviendo a demostrar su versatilidad. Eso sí, para esta ocasión deja la Red Special y utiliza una Fender Telecaster de 1967 que era propiedad de Taylor.
 


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